martes 29 de noviembre de 2011

Quo vadis Hispania?

El triunfo tan abrumador del PP en las elecciones generales, pone difícil hasta darle título a la noticia. Si escribiéramos algo redundante tipo “Ganó la derecha”, estaríamos dejando en el aire la sospecha de que en los últimos ocho años nos ha gobernado la izquierda… Mentira demostrable por más que algunas siglas intenten engañar a quien necesite vivir en el parnaso simplista de que el PP es la derecha y PSOE izquierda, tal como quieren –casualmente- los dueños del poder. Cabía también la posibilidad de llamar a este regreso del PP con todas sus letras: “El pueblo decide que la crisis la gobierne el PP”, pero admitamos que llamar “pueblo” a lo que simplemente son masas electorales, es algo arriesgado y exageradamente generoso. Máxime cuando el razonamiento de votar a los verdugos sin saberlo, pero con la excusa de que “el otro” nos va a salvar del abismo, sirve para no observar que el bipartidismo volvió a sumar 300 escaños sobre 350, para tranquilidad de la banca y regocijo de la monarquía.

Visto lo visto, el comportamiento de los electores puede que tenga a estas alturas más que ver con la psicología que con las razones ideológicas. Es sabido que la ideología de la sociedad es la ideología de la clase dominante, pero no lo es menos que votar una y otra vez a los que quitan derechos, libertades y conquistas sociales, nos lleva a pensar que la decisión tiene más que ver con una rama posmoderna de síndrome de Estocolmo, que con un razonamiento ligado a los intereses populares (de pueblo, no de PP). En los próximos meses vendrá la segunda parte de los recortes que iniciara el PSOE, y habrá movilizaciones para rechazarlas. Se nos dirá que es lo que exigen los organismos financieros europeos y que este país está al borde del abismo (desempleo, deuda, prima de riesgo, desahucios…) y que hay que practicar una cirugía rigurosa, pero con bisturí reaccionario, faltaría más. Esto es, que el gran capital no puede perder porque, si no, se desmoronaría este montaje, que le toca a los trabajadores pagar la crisis del capitalismo y “esto es lo que hay” (frase muy repetida en estos tiempos y que es hija directa de la resignación). Y después vendrán otras elecciones (da igual regionales o municipales) donde mediremos el desgaste del gobierno en puntos porcentuales y, sobre todo, en como el plan del sistema se ejecuta de un modo perfecto una vez más: invitando a los más desencantados con el gobernante partido A, a que sufraguen por el B y así per secula seculorum. A este tinglado lo llaman ellos, y así lo repiten sus papagayos mediáticos, “democracia”. Por eso la labor de la gente más conciente de la sociedad pasa por no perder mucho más tiempo en esta gran farsa que tiene como característica fundamental la imposibilidad de cambiar las cosas de raíz y de impedir la acumulación de fuerzas. Un gran circo que es necesario barrer con unidad y alternativas, con pedagogía política y lucha de clases. El futuro pasa por las calles, no  por las urnas, y ambas opciones son cada vez más incompatibles, aunque el reformismo ponga el grito en el cielo porque nació para vivir de las instituciones.

 inSurGente.org

Lunes, 21 de Noviembre de 2011 08:19

Editorial inSurGente.

1 comentarios:

aruber dijo...

http://paraperdersedevezencuando.blogspot.com/2011/12/la-manipulacion-de-la-democracia.html?showComment=1324071019380#c6878694783522850367

Te dejo el blog de un amigo de la universidad ;)

Seguro que te gusta mucho.

Saludos Gregor samsa.